Hola, 2026
¡Que sea un año mejor de lo que esperamos!
¡Hola!
¿Cómo les va? Esperamos que estén muy bien. Aquí está nuestro boletín para el mes de enero de 2026. ¡Feliz año nuevo!
Qué gusto que se animen a seguir leyéndonos y acompañándonos, sea como suscriptores gratuitos o de paga. Ya saben que esta es su casa. 🥰
Y no olviden que siempre pueden escribirnos. Pueden hacerlo en cualquiera de nuestras redes sociales, respondiendo directamente a este correo, o a través de las formas de contacto en las páginas de Alberto o Raquel.
Aviso especial
Desde fines del año pasado, hemos estado viendo que nuestras publicaciones llegan cada vez a menos personas a menos que paguemos por anunciarlas en redes sociales. Este fenómeno está ocurriendo en muchos lugares y a mucha gente, y se debe a que en general seguimos enganchados a la redes, sin asomarnos mucho fuera de ellas, mientras que las propias redes muestran cada vez menos las publicaciones que una persona “sigue”. Es una forma de explotación, nos parece. Y por eso queremos pedirles un favor especial.
Si conocen a alguien que podría interesarse en este boletín, ¿se lo podrían reenviar? Todo lo que hace falta es apretar este botón:
A nosotros nos ayuda cualquier contacto de nuestras publicaciones con alguien que no aún las ha visto, y más si es por algún medio que esté desligado de la distribución en redes sociales, como el humilde correo electrónico. Así que les vamos a agradecer muchísimo.
Este mes en YouTube
Lo que hemos planeado para el mes de enero de 2026 es lo siguiente:
6 de enero: #Escritura2026 — Cómo leer e interpretar un texto
13 de enero: Videojuegos para contar historias
20 de enero: Under The Volcano, una residencia de escritura
27 de enero: La papisa (a ver si ahora sí lo logramos)
Todos los programas serán a las 21:30 horas, tiempo del centro de México, en nuestro canal de YouTube, donde también está disponible el archivo completo de nuestras transmisiones y videos desde 2015.
Cosas por venir
Enero, para variar, tendrá pocos eventos. Alberto estará en Tepoztlán durante dos semanas, impartiendo la residencia intensiva que da cada año en el programa Under The Volcano (habrá eventos en Tepoztlán, de los que avisaremos en redes sociales) y el jueves 15, a las 19:00, estaremos presentando la novela El llanto del aire de Bernardo Fernández Bef en la librería Gandhi Mauricio Achar (Miguel Ángel de Quevedo 121, Coyoacán, Ciudad de México).
Aparte, Alberto impartirá un taller brevísimo de proyectos de novela. Será en línea, a través del sitio Talleres de Bolsillo, en tres sesiones: los días 6, 13 y 20 de enero, a las 18:00 (hora del centro de México). Más informes e inscripciones en esta página.
Qué estamos leyendo
Raquel — ¡Estoy con el mismo libro desde el año pasado! (Je, je, je.) Se trata de Laboratorio lector, de Daniel Cassany, un autor al que le traía ganas desde hace tiempo porque su trabajo como profesor y divulgador de lingüística es muy apreciado. Como Cassany tiene un montón de libros y todos se me antojaban, dejé que fuera el azar quien me guiara y empecé con el primero que cayó en mis manos, o sea, éste. ¡Y qué buen modo de entrarle a su obra! Se trata de una obra muy amable y hospitalaria, que analiza la lectura desde varios ángulos: el fisiológico, el formativo, el intelectual, etcétera. La parte en la que habla de cómo interpretamos un texto es buenísima. Y, además, propone experimentos para ilustrar cada nuevo concepto (¡y trae al final de cada capítulo respuestas y explicaciones!). Ideal para los amantes de los libros o para quienes quieren empezar con el vicio (o contagiárselo a otros). Hablo un poco más de este tema en mi notita del mes, más abajo.
Alberto — Yo estoy leyendo un libro sobre cine: concretamente, acerca de una de mis películas favoritas. El libro es El año pasado en Marienbad. Recuerdos del futuro de Hilario J. Rodríguez y es un ensayo interesantísimo y muy reciente (de 2024) acerca de El año pasado en Marienbad de Alain Resnais. La película, estrenada en 1961 y considerada clásica, es famosa en la historia del cine por la belleza de su fotografía y por su trama enigmática, como de sueño, que se deja ver una y otra vez; Rodríguez –crítico de cine y escritor español– analiza, discute, habla de la belleza de El año pasado en Marienbad y encuentra sus semejanzas con muchas obras audiovisuales, desde El origen (Inception) de Christopher Nolan hasta la serie LOST. El libro fue publicado por Providence Ediciones.
La película del mes
De Chungking Express (1994) no sabíamos absolutamente nada. Su director es Wong Kar-Wai, un cineasta de fama internacional, del que hemos visto otras películas, pero a esta la elegimos a ciegas, cuando apareció en un servicio de streaming. Y qué cosa hermosa resultó ser.
La película está compuesta de dos historias que apenas se tocan, ambientadas en Hong Kong en lo que entonces era el presente. La gente de América Latina, y en especial de México, se encontrará con un entorno que se parece mucho al de nuestras ciudades, incluyendo aglomeraciones, música a todo volumen en las calles, puestos callejeros de comida y alojamientos pequeños y apretados. En las calles estrechas de las zonas pobres de la ciudad, dos miembros de la policía (un detective, interpretado por Takeshi Kaneshiro, y un agente de uniforme, interpretado por el gran actor hongkonés Tony Leung) intentan reponerse luego de que sus novias los han dejado. Ninguno tiene mucho éxito, aunque ambos encuentran la posibilidad de seguir adelante de maneras inesperadas.
Si bien se ve un poco del mundo del crimen local (en especial, en la primera historia, donde Brigitte Lin interpreta a una traficante de drogas), la película no es policiaca ni tiene nada que ver con el cine de acción hongkonés, que ha sido tan influyente en todo el mundo. Por el contrario, lo que más destaca es la representación de los sentimientos: abandono, nostalgia, desesperanza, enamoramiento y alegría. Wong es un maestro en dirigir a sus actores para que simplemente se pongan ante nuestra vista: aunque no hagan ni digan nada, su postura, el encuadre, el sonido a su alrededor nos comunican quiénes son con gran claridad.
En la segunda historia, la actriz y cantante Faye Wong tiene un papel bellísimo: una joven encaprichada que se atreve a hacer una locura. Además, ella canta un par de canciones de la banda sonora de la película, incluyendo un hermoso cover de “Dreams”, de la banda irlandesa The Cranberries.
Resulta que, desde hace algunos años, soy alérgico al gluten de trigo. Puedo comerlo, y a veces es inevitable, pero si lo hago siempre me da un sopor invencible, me tengo que acostar y, en ocasiones, tardo bastante en despertar y más en recuperar la claridad mental. Ya lo tengo diagnosticado, ya tengo un tratamiento que seguir, y ya me dijo el doctor que tengo que dejar de comer todos esos productos. Pero cómo me ha costado seguir las indicaciones. No es únicamente que el antojo sea fuerte (“la carne es débil”, como decían los católicos cuando yo era chico), ni que a veces haga falta ser cortés y aceptar lo que otra persona está ofreciendo. Además, a la hora de engañarme a mí mismo, puedo decirme que el problema no es lo peor que podría sucederme. No es como tener cáncer o diabetes, o como perder un miembro. De vez en cuando se puede tolerar, me digo.
Quizá me sirva compartirlo, como ahora lo estoy haciendo: reconocer ante más personas que tengo esta dificultad. Si en el futuro me llegan a ver evitando ciertas comidas, ya saben la razón y que hacerlo no me resulta fácil. Por otra parte, también debo contarles que nunca esperé que algo así llegara a sucederme. Una parte pequeña pero constante de mi vida –de mi relación con mi propio cuerpo– es un obstáculo, un impedimento. ¿Les ha pasado algo así a ustedes?
¿Se acuerdan ustedes de cuando empezaron a leer? Era mágico eso de juntar letras o sílabas y de pronto entender palabras, ¿a poco no? Yo recuerdo que incluso me dio un tiempo por tratar de desleer: me esforzaba por no entender los anuncios en la calle, los menús, los libros infantiles a mi alcance, pero no se pudo: una vez que supe decodificar no hubo vuelta atrás. Chance y por eso me metí a estudiar ruso cuando entré a la universidad: era una forma de volver al analfabetismo, al misterio. Supongo que si hubiera sido constante y disciplinada con el alfabeto cirílico, habría llegado el momento de la decodificación automatizada, pero lo cierto es que con el ruso (y con el idish, el hebreo y el griego, lenguas que quise estudiar pero que abandoné prontísimo) no sucedió jamás que tuviera la práctica suficiente como para formar palabras en automático (que no hay que confundir con lo que me pasa con el alemán y otras lenguas de las que también deserté luego luego, pero que comparten el abecedario con el español, donde puedo formar las palabras quiera o no, aunque no sepa qué significan). Peor estoy con el coreano, el árabe o el persa, idiomas de los que no conozco ni lo más más básico: en esos ni siquiera sé cómo adjudicarle un fonema a cada símbolo (es más: en algunos ni siquiera sé dónde acaba un signo y dónde empieza otro, pero al menos puedo decir que de esas clases no he desertado). Y, a decir verdad, ahora lo de desleer me suena menos a travesura o experimento que a daño neuronal, por lo que prefiero no intentar el juego aquel. Lo que sí creo importante es recordar que uno no nace sabiendo leer; es más, ni siquiera sabemos por default cómo se usa un libro. Pienso que si tenemos en mente esto, seremos más tolerantes con quienes aún no desarrollan el hábito / cariño / fetiche de los libros.
Y el gato del mes es…
Pulgas y Morris, nuestros gatitos viejos. Ya va a ser un año de que se nos fueron, pero los recordamos con mucho cariño. 💔
¡Muchas gracias por acompañarnos!
—Alberto y Raquel








Raquel, de los idiomas que mencionas, el ruso lo llevo bastante mal. Sin embargo te prometo que aprender a leer hebreo es sencillo. He enseñado a miles de alumnos. Y hasta escribí un cuaderno de prácticas que te puedo compartir
¡Feliz año! ¡Que gusto empezar la mañana y el primer café leyéndolos! He estado ausente de acá (está red) pero ya vuelvo con el ritmo de quién lee el periódico mañanero (y ese es ustedes). Ya compartí a un par de amigos que seguramente les gustará mucho :)